La profunda magnitud de una aventura llamada Murcia, piel y memoria, se plantea como un legado del presente para generaciones venideras; aquí, el arte contemporáneo se convierte en catalizador de pasado, presente y futuro, y esto gracias a unos cuerpos ocultos por el velo del tiempo que resurgen estallando desde las paredes para devolver a través de todo aquello que sus gestos atesoran las bondades que han logrado brotar durante 1200 años de historia en una tierra cuya profundidad, seducción y belleza jamás entendieron de límite alguno.

Lidó Rico

En este mural monumental, concebido por Lidó Rico con motivo del 1200 aniversario de la fundación de Murcia, la ciudad se reconoce a sí misma en un relato escultórico que atraviesa siglos, símbolos y generaciones. La obra no es solo un homenaje al pasado; es también un puente hacia el futuro, un legado que ofreceremos a quienes vivirán aquí dentro de cien años.

El mural recorre nuestra historia como un gran friso contemporáneo: la Murcia musulmana y cristiana; nuestras patronas, la Arrixaca y la Fuensanta; el imafronte de la Catedral; la huerta, el río Segura y las Siete Coronas; Salzillo, Ibn Arabí, Alfonso X, Floridablanca; nuestras fiestas, nuestras tragedias y nuestros renacimientos. Cada elemento dialoga con los demás, recordándonos que nuestra identidad no es lineal, sino poliédrica, viva y en evolución constante.

En el corazón del mural se custodia una cápsula del tiempo destinada a ser abierta en 2125. En su interior hemos depositado un mensaje para las generaciones futuras, un testimonio de la Murcia de hoy y un deseo: que esta ciudad siga siendo digna de su memoria y de su porvenir. Este gesto convierte la obra en un doble acto de responsabilidad: hacia lo heredado y hacia lo que aún está por nacer.

José Ballesta Germán, Alcalde de Murcia

NO ES

 

No es carne sino química.

No es gesto sino instinto.

No es oprimir sino libertar.

No es estéril sino herramienta.

No es vínculo sino ternura.

No es tela sino tiempo.

No es pliegue sino alivio.

No es peso sino réplica.

No es materia sino credo.

No es imagen sino huella.

No es mutilacion sino firmeza.

No es frío sino brasa.

No es objeto sino idea.

No es anomalía sino espejo.

No es debilidad sino esperanza.

No es artificial sino hombre.

Y aun siendo nada, mis ojos se agarran a su magia como puño al paño, porque sólo lo inútil posee el don de estallar lo estéril de su sino, originando ese bendito sonido que desliza el alma hacia un misterioso camino de pliegues que sólo entienden de salvación.

Lidó Rico,

Artista creador Murcia Piel y Memoria

El proceso

tiempos de creación

El auténtico peso de la obra no está en los más de cinco mil kilos que la conforman, sino en algo mucho menos tangible, porque es en el inmaterial tonelaje emocional regalado por las más de ciento veinte personas de la sociedad murciana que han participado con la reproducción de sus manos lo que le otorga no sólo el valor de lo singular sino también de lo extraordinario.

Participantes

Murcia ha sido siempre una ciudad construida con manos diversas, las que regaron la huerta desde el siglo IX, las que levantaron murallas, templos y acequias, las que tallaron imágenes inmortales, las que bordaron primores, las que sostuvieron oficios, saberes y tradiciones. En esta pieza, esas manos regresan convertidas en símbolo. Cronistas, artistas, académicos y personalidades del ámbito cultural y social han dejado aquí su huella física, fundida para siempre en la piel común de la obra.

José Ballesta Germán, Alcalde de Murcia

Académico

F R A N C I S C O  J A V I E R 

D Í E Z  D E  R E V E N G A

¿Pueden cientos de figuras humanas, rostros y manos revelar la identidad y la historia de mil doscientos años de una ciudad y confluir en un espacio limitado para mostrar un pasado, en sus símbolos, en los personajes de su historia, en los espacios de convivencia de toda una ciudad, su huerta y su campo cercano, con inspiración de presente detenido en un insólito marco de convivencia y con vocación de futuro hacia el siglo XXII? Tales son los retos de esta apuesta de un escultor contemporáneo en la que, junto a él, otros muchos han sostenido en sus manos ese presente, ese pasado y ese inescrutable futuro.