Dávida, La memoria Horada
- 2023
- PROYECTO HORADOS
- Museo del Teatro Romano Cartagena
El proceso
tiempos de creación





Académico
Rosario Guarino Ortega
Lidó Rico nos ofrece en Dádiva un viaje en el tiempo que, en consonancia con el lugar, tiene como referente al mundo romano antiguo, y, acorde con el nombre, toma como eje la dedicatoria que el Emperador Octavio Augusto hace a sus nietos Cayo y Lucio César, príncipes de la juventud, adoptados por él como sucesores y tristemente desaparecidos en la flor de la edad.
El Teatro Romano de Cartagena, además de otros muchos edificios roma nos de la Antigüedad como la Maison Carrée en Nîmes, construidos profusamente en un momento de transición entre una era y otra, en la bisagra que sirve de paso entre el siglo I antes y después de Cristo, son testimonio de ello.
En la elaboración de las piezas encontramos paralelos con la costumbre romana de realizar máscaras de cera coloreadas con la efigie de los difuntos de clase noble, que previamente se había modelado en yeso sobre el cuerpo del finado, y que se exhibía durante los funerales.
Estas máscaras posteriormente se conservaban en el atrio de las casas, junto con el titulum y el elogium de la persona representada (su nombre y cargos y un breve panegírico en su honor).
La tierra de Carthago nova fue también dadivosa con los romanos, que des de finales del siglo III a. C. arrancaron de sus entrañas en minas subterráneas o a cielo abierto plata y plomo en grandes cantidades, con las que cargaban barcos que zarpaban rumbo a la ciudad eterna, pero que ocasionalmente 25 eran víctimas de naufragio trocando su destino inicial por el de las profundidades marinas en forma de pecios algunos de los cuales continúan bajo sus aguas.
No será hasta los siglos XIX y XX cuando volverán a retomarse unas labores que habían quedado olvidadas durante un largo período de tiempo. Más de dos mil años después el artista yeclano establece un diálogo formal y de contenido con la Antigüedad, revelándose un eslabón más en la larga cadena que nos une con los romanos y que demuestra que tampoco en la creación más vanguardista hay nada nuevo bajo el sol.
Las manos de Lidó Rico, moldeadas en cera, son a la vez instrumento y objeto artístico, dando lugar a los soportes que sustentan los objetos y el discurso con la generosidad y la gratitud implícita en la dádiva en una exposición que impacta al espectador y provoca la reflexión apelando a las emociones que su contemplación despierta.